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Haciendas de México

publicado a la‎(s)‎ 3 ago. 2011 16:38 por Usuario desconocido

Ricardo Rendón Garcini

Editorial: Fomento Cultural Banamex, A.C.

Año: 2008

Las haciendas construyeron un sistema agropecuario de producción vigente por más de 300 años, en torno al cual se estructuró no sólo la vida rural sino también gran parte del desarrollo económico de México.

El libro propone rescatar algo de este apasionante tema, de ese importante sistema de producción y de forma de vida. Vamos a adentrarnos en una larga y azarosa historia, que de algún modo refleja la propia historia nacional, ya que la gestación y desarrollo de la haciendas en México parte de los años inmediatos a la conquista española, recorre el periodo virreinal, todo el primer siglo de vida independiente, llega a las postrimerías del movimiento revolucionario y ve su ocaso en las reformas agrarias de la primer mitad del siglo XX.

Después del bosquejo histórico se describen y distinguen los diferentes tipos de haciendas que hubo en México. Analizar lo que eran las haciendas cerealeras, ganaderas, azucareras, mineras, pulqueras, mezcaleras, henequeneras, algodoneras, tropicales, forestales y de otro tipo, es una manera de asomarse al mosaico geográfico de nuestro país y su influencia en las variantes productivas, así como a los efectos  que ambos elementos produjeron en las diferentes modalidades arquitectónicas de las haciendas, aun cuando cada una de ellas se haya dedicado a diversos tipos de producción.

Textos e imágenes permiten obtener una virtual reconstrucción de los múltiples espacios que conformaban las haciendas. Los monumentales cascos con sus numerosas edificaciones dedicadas a la habitación, la producción, el almacenamiento, la administración, los servicios, el resguardo y el culto religioso, nos hablan de muchas cosas y también nos interpelan sobre otras tantas.

Por último, la obra nos asoma a lo que constituía el motor de las haciendas: los trabajadores. La organización laboral estaba fuertemente jerarquizada formando una pirámide en cuya cúspide se encontraba el propietario de la finca y cuya base estaba sustentada por esclavos y peones acasillados. En medio, un sinnúmero de empleados permanentes y temporales, administradores, mayordomos, capataces, vaqueros, pastores, artesanos, sirvientes, y una gran variedad de trabajadores especializados según los requerimientos de los diferentes tipos de haciendas.


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