Ubicación de la Ciudad de Oaxaca.

La ciudad de Oaxaca se encuentra localizada en la confluencia de los tres valles centrales del estado de Oaxaca, predominantemente montañoso.

Orígenes.

La ciudad española fue establecida sobre una comunidad mixteco-náhuatl ya existente, entre los años 1520 y 1529. Los españoles trajeron una nueva religión, una nueva lengua, nuevos objetos, costumbres y técnicas. A pesar de la gran influencia de esta herencia sobre la población indígena de los valles centrales, no desplazó a las culturas locales, sino las transformó en las culturas actuales de los pueblos de Oaxaca.

Al mismo tiempo, las familias españolas de Oaxaca desarrollaron una cultura propia, distinta a la de la Península. La mutua interacción entre las culturas dio origen a una gran variedad de identidades y costumbres.

Florecimiento y Arquitectura.

En el siglo XVIII, Oaxaca vivió su época de oro, en base a su floreciente economía de la grana cochinilla. Varias iglesias y casas de piedra del centro fueron construidas en este momento. En la última parte del Porfiriato (1989-1915), la ciudad de Oaxaca vivió un nuevo auge económico y una incipiente industrialización que se vieron reflejados en una nueva actividad constructiva. Estas etapas de construcción han resultado en una apariencia urbana única y muy atractiva. Entre sus más apreciados monumentos y sitios figuran el majestuoso complejo conventual de Santo Domingo y la Plaza de la Constitución o el Zócalo, quizás el más agradable de la República.

Fiestas.

Al mismo tiempo, la cultura popular de Oaxaca es muy rica y variada. En la ciudad, los valles centrales y en el Istmo de Tehuantepec existe una gran tradición gastronómica, la cual viene sustentada por los coloridos mercados. Esta gastronomía está íntimamente ligada con el ritmo de las fiestas que se celebran tanto a nivel de los barrios, parroquias, gremios y comunidades rurales, como en la familia. Destacan las fiestas de la Virgen de la Merced, la de San Francisco, la Virgen del Carmen, los días de los Muertos, las posadas del Adviento y las calendas de la Navidad, la Cuaresma y la Semana Santa. También las fiestas de Nuestra Señora de los Ángeles de la iglesia de los Siete Príncipes, la de Nuestra Señora de la Consolación y la de San Ramón en la Merced son importantes eventos. Estas fiestas, con su música y cuetones, consolidan la fuerte cohesión social de las comunidades oaxaqueñas y de los barrios de la ciudad.

Durante el siglo XX se han creado nuevos elementos festivos como la Noche de los Rábanos y la Procesión del Silencio en la Semana Santa. El año de 1932, vió la invención de una nueva fiesta por parte de la oligarquía urbana: el Homenaje Racial, que debió reunir a toda la ciudad de Oaxaca, dotándola de una identidad integradora frente a la nación. Celebrada inicialmente el día 25 de abril, fue colocada posteriormente dentro de las festividades del Carmen Alto. Hoy es la famosa ‘Guelaguetza’, promovida oficialmente como la ‘máxima fiesta’ de los oaxaqueños. En la fiesta se presenta una imagen idílica de las relaciones entre la ciudad y la población indígena del estado que excluye cualquier realidad inconveniente, por lo que se ha convertido además en un excelente producto para el mercado turístico.


Artes populares.

Por otro lado, en la ciudad se reúnen productos artesanales de todo el estado: cerámica, textiles, cestería, etc., muchos de tradiciones de origen prehispánico o colonial. Varias tradiciones son de gran expresión artística. La tradicional cerámica verde de Atzompa, cerca de la ciudad, es una antigua tradición utilitaria. En la ciudad misma se producen textiles en el barrio de Xochimilco. El mercado turístico ha impulsado la invención de nuevas artesanías puramente decorativas, como el barro negro de Coyotepec (desde mediados del siglo XX) y los alebrijes de Tilcajete y Arrazola (desde los 1980).

Situación actual.

Actualmente, la ciudad se mantiene como el centro político, administrativo y comercial del estado. Además ha desarrollado una importante economía turística, consolidada a partir de los reconocimientos como “Ciudad de Monumentos Históricos” (1976) y “Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad” (1987), este último –incluyendo la zona arqueológica de Monte Albán- por parte de la UNESCO.

Sin embargo, en la actualidad Oaxaca es uno de los estados más pobres de la República. El PIB (Producto Interno Bruto) y el IHD (Índice de Desarrollo Humano) del estado son de los más bajos de la República. Además, décadas de corrupción generalizada y un férreo control sobre los procesos electorales hicieron que el acceso a la riqueza haya quedado reservado a pequeños grupos de poder en el estado, excluyendo a la gran mayoría de la población de una participación productiva en los procesos políticos y económicos. Actualmente Oaxaca es uno de los estados con mayor expulsión de mano de obra. Esta marginalización ha creado grandes desequilibrios sociales y económicos, situación que se hizo evidente en la ciudad durante la rebelión del año de 2006.

Espacios culturales.

Por iniciativa de Francisco Toledo, representante de una importante tradición de pintores oaxaqueños que buscan su inspiración en las culturas y tradiciones de Oaxaca, se crearon varios espacios culturales relevantes: el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), el Instituto de Artes Gráficos de Oaxaca (IAGO), el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, el Centro Fotográfico ‘Álvarez Bravo’, Cineclub el Pochote y, recientemente el Centro para los Artes CASA en San Agustín Etla.

Alfredo Harp e Isabel Grañén continuaron esta línea con el Museo de Filatelía (MUFI), la Casa de la Ciudad, el Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca (IOHIO), la reserva ecológica H2A, la Biblioteca Infantil BS y, recientemente, el Museo Textil. Todas estas iniciativas han resultado en un movimiento cultural independiente importante con presencia a nivel nacional e internacional, que además se pronuncia con frecuencia a favor de la conservación de la riqueza cultural y natural de Oaxaca.